Me confieso soy culpable.
Culpable de cada sufrimiento por haber apostado por personas que en realidad si hubiera pensado un poco mas, tan solo por un segundo ni siquiera hubiera hecho el esfuerzo de pronunciar una simple palabra, culpable de que me odien por de verdad decir y realizar actos según mi corazón los siente ( pero que quieren que les diga en el fondo no hay mayor satisfacción que tener un enemigo ), culpable también de las grandes caídas y heridas que sufrí por haber ido de listo creyéndome el rey del mundo cuando ni siquiera sabía como era de verdad la vida y por último me siento culpable por haber perdido momentos de vida dándole importancia a situaciones que no la merecían y consiguieron robarme felicidad esa que no hay que buscar sino vivir a cada momento cuando el alma lo dicte, cuando tu corazón lo sienta.

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